Conócete a ti mismo

Por: Francisco Javier Vázquez Hernández, 

Psicólogo y psicoterapeuta Gestalt


Arnold Beisser (terapeuta gestáltico estadounidense) decía: “El cambio se manifiesta cuando un sujeto se convierte en quien es, no cuando intenta convertirse en lo que no es”.  

Dilema éste nada sencillo de resolver, ¿Quién soy? Seguramente no soy el que mis padres quieren que sea, o el que la sociedad me señala como lo adecuado o deseado; incluso, me atrevo a decir que ni siquiera soy el que mi pareja o mis hijos necesitan que sea.

Se cuenta que en el dintel del templo de Delfos en la Grecia antigua estaba inscrita la frase “conócete a ti mismo”; la frase que invitaba y lo sigue haciendo a buscar dentro de nosotros qué es lo que nos mueve a actuar, cuáles son nuestros valores y creencias más profundas, quiénes somos en este momento, es y será una máxima filosófica por excelencia. “El que se conoce a sí mismo, conoce el mundo”. Y, por tanto, es tiempo de reflexionar sobre el “piso” en el que estamos parados; ojalá sea un piso firme y no sobre arenas movedizas que nos succionan y nos asfixian.

Tal vez, has tenido la sensación de ser algo más que lo que la sociedad te marca o tus creencias dictan. Es entonces cuando empezamos a preguntarnos ¿en qué creo? ¿en dónde tengo puesta mi mirada? ¿estás creencias siguen calzando con mi experiencia de vida? Y entonces, nos decidimos confrontar esa definición dada por el otro, -por el afuera- y buscamos la forma de pararnos sobre nuestros propios pies y caminar; sin embargo, no siempre es así de sencillo ya que aparecerá la desaprobación de los demás por lo que pensamos o creemos, incluso vendrá la no aprobación por parte de personas que tal vez, para nosotros su punto de vista es sumamente importante. Entonces, en la experiencia puede ocurrir dos cosas: Una, desistimos por pensar lo que pensamos y creer en lo que creemos, frustrados argumentamos que la sociedad, que el otro, que mi papá o mi mamá no aprueban mis ideas y nos viviremos enojados y muy dentro de nosotros desearemos ser otros y miraremos a los que sí se atrevieron y los juzgaremos. Y la segunda opción es apostarle a nuestra particular forma de ver la vida y mantenernos en ella. Aquí recuerdo la frase de Fritz Perls (uno de los creadores de la terapia Gestalt) que definía la madurez como la capacidad de poderse parar sobre los propios pies y limpiarse el trasero.

Y es que no pretendo mostrarte el hilo negro de este dilema filosófico, ni tampoco decirte si tu respuesta a esta gran interrogante es “correcta” o “incorrecta”, sino de proporcionar algunas directrices que nos puedan ayudar a seguir explorando y profundizando.

Para comenzar, te invito a que reflexiones ¿cuánto hace que fue la última vez que te preguntaste por tu existencia? ¿hace cuánto que te enfrentaste a la angustia de no saber quién eres? ¿cuántas veces te has molestado o no te ha gustado la definición que otro ha dado de ti? Ya sabes, frases como “es que tú siempre”, “es que tú eres”, o “es qué tú nunca” o tal vez, no te ha cruzado por la cabeza ninguna de estas interrogantes y sea la primera vez que te planteas estas cuestiones.

Pues bien, la filosofía existencialista y la psicoterapia humanista argumentan que si bien es difícil dar una respuesta única y definitiva ante la pregunta ¿quién soy?, lo cierto es que dar contestación a esta interrogante implica dejarse “tocar” por la angustia de sabernos seres que estamos en constante cambio y que buena parte de lo que decimos ser ahora, no lo seremos más después.

Heráclito, un filósofo presocrático decía que “nadie puede bañarse dos veces en el mismo río” porque ni el agua del río es la misma, como ni el que se está bañando por segunda vez es el mismo; con esto podemos afirmar que estamos cambiando constantemente y la vida es movimiento.

Tal vez, esta interrogante sea no una pregunta para plantearnos ahora y olvidar cuanto antes, sino una tarea de vida. El existencialismo afirma que somos seres en relación; esto es, la definición que tengamos de nosotros mismos al final del día cuando sea confrontada con la experiencia del otro terminará transformada y enriquecida por el encuentro con otro diferente. Así que si escuchas que cierta afirmación no calza con la definición que tienes de ti, recuerda que tal vez, algo de eso que escuchas posees pero no te haz dado cuenta que lo tienes; o bien, lo fuiste en algún tiempo, incluso podrás llegar a serlo en algún momento.

Con esto te digo, cuidado con dar una definición definitiva de tu Ser. Recuerda que definir es poner fin como dice Carlos Skliar. Ojalá que la definición que des de ti hoy sea tan amplia y tan rica que incorpore el que fuiste ayer, el que crees ser ahora y el que crees que serás mañana. “Nada es blanco totalmente ni negro en absoluto, existen muchos matices de color, así como diversas formas de ser en esta existencia”. A cada paso, a cada momento, somos quienes somos y nada más. Somos quienes somos en donde estamos y con quien estamos. Somos quienes decidimos ser y actuar.  La existencia es rica y diversa y habrá que disfrutarla. Entonces, ¿disfruto de lo que soy y me pasa? o ¿sufro por lo que no soy y lo que quisiera llegar a ser?

Para terminar quiero hacerlo contestando la pregunta tan mencionada en todo este escrito, ¿quién soy? y quiero contestar en primera persona del singular: Soy un ser en constante cambio, un ser que está en interacción con distintos entornos y jugando diversos roles. Soy un ser con heridas y huellas de batallas (algunas ganadas, otras no). Soy mi Sombra, es decir, lo que no puedo ver en mí y los demás sí; soy este y no otro, soy yo y mis circunstancias de este momento, soy este que cree ser esto en este momento y que seguramente cambiaré de parecer al rato, soy mis experiencias asimiladas y las no asimiladas también. Soy mis decisiones y elecciones. Soy mis equivocaciones y mis aciertos. Soy contigo de una manera y con otro de otra. Lamento el no ser en este momento quién mi padres hubiesen querido que fuera, o tal vez la persona que mi pareja necesita, soy el que soy y por el momento está bien.

Y tú querido lector, ¿quién eres?





Comentarios

Entradas populares de este blog

Glosario Gestáltico Subversivo

De las heridas de la infancia a la formación de la pareja (Parte 1)